Mi imagen visual de un palet tiene que ver con la madera envejecida naturalmente, agrisada, arañada. Varias veces utilizada o simplemente abandonada a su suerte durante años, los clavos oxidados lo delatan. A la intemperie los animales lo anidan, las plantas se enredan y trepan, el viento lo cubre de polvo y tierra, la lluvia lo lava y lo hincha, la nieve lo estalla, y el sol lo seca y le quita el color.
Mi padre los utiliza para todo, desde una puerta hasta una valla. Desde molde para un encofrado hasta leña para cocinar una caldereta.
La belleza de esta madera queda patente en estos muebles.
A partir de los módulos extraídos del palet, se compone en altura un botellero, en profundidad una estanteria y en anchura una pared completa de cualquiera de los dos.


